Y de repente no estás.

La cafetera sigue haciendo café.

El horno sigue emitiendo un aroma a bizcocho.

La casa guarda la calidez de tu cocina que se esparce por el pasillo,

que gira hasta la sala.

Las flores de tu bata descansan en el respaldo de la vieja silla,

La madera del suelo sigue crujiendo y necesitando un barniz

Las ventanas del balcón están abiertas

La alfombra de los pies arrugada,

De repente el ruido que hace la tapa de la cafetera

claqué en la cocina

el café se va por fuera e inunda la superficie blanca

y nadie viene a apagar el fuego.cafetera-italiana-3

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