Lisboa . Maravillosa.

Uno puede encontrar en cualquier guía turística los sitios más interesantes que ver en una ciudad. No diré que no son útiles porque para un primer contacto con un nuevo destino sirven de ayuda, pero creo que lo mejor de los viajes está precisamente en unir esos datos a las nuevas sorpresas encontradas.Callejeando y escapando un poco de la ruta ya trazada para el visitante. 

Eso es lo más fácil de hacer en Lisboa. Una ciudad con ese encanto de lo decadente que se disfruta caminando, que se escucha en los fados de cualquier taberna, hablando con los lisboetas , respirando el olor del Tajo,subiendo en sus maravillosos tranvías, escuchando el sonido de la campana que el conductor hace sonar cuando llega al final de la cuesta del barrio de Alfama.

Vivir Lisboa es disfrutar de una ciudad única , pintoresca y bella.

Algunas veces caminando por sus callejuelas , me ha parecido ver a Pessoa, con su gabán y su sombrero.  

¨El poeta es un fingidor .

finge tan completamente

que hasta finge que es dolor

el dolor que de veras siente

y quienes leen lo que escribe,

sienten en el dolor leido,

no los dos que el poeta vive

sino aquel que no han tenido.

y asi va por su camino

Distrayendo a la razón,

ese tren sin real destino,

que se llama corazón.Imagen

 

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Cambio de meridiano.

  Mi nombre es Juan. Juan García. Un nombre común  para un tipo normal y corriente.

La gente dice eso de las personas como yo. Aquellas que no desentonan en ningún lugar pero que tampoco resaltan en ningún otro.

A las personas como yo no les pasan cosas, quiero decir, cosas extraordinarias, si por esta palabra entendemos aquello que ocurre en contadas ocasiones frente a aquellas que lo hacen de forma habitual.

A  mí,  Juan García, me ocurren cosas cotidianas, repetitivas. Como en aquella película, ah sí, ¨el día de la marmota¨  donde el protagonista, un meteorólogo revivía cada día la misma jornada.

Me levanto por la   mañana., Voy al trabajo, saludo a la misma  gente,  me rio casi con las mismas bromas, y por la noche regreso a mi piso  con la sensación de estar siempre  bailando agarrado a la cintura de la señorita Monotonía. Un baile repetitivo,.  Un Vals. un dos tres, un dos tres….

            No quiero parecer quejica pero Monotonía y yo llevamos mucho tiempo juntos y es ya una de esas relaciones que se aceptan con esa suave cadencia de dejarse llevar por la vida,,, un dos tres, un dos tres… un dos…

Así han ido pasando los meses y los años  y Monotonía y yo nos hemos habituado al mismo ritmo y nos ha dado pereza cambiar de estilo. Que se yo! , una salsa o un merengue habrían estado bien pero no lo intentamos siquiera.

Lo peor de todo esto, es  ver lo feliz que parece Monotonía a mi lado. A  ella le gustan los tipos como yo. Tipos a los que no les pasa nada extraordinario, que ofrecen una vida sin sobresaltos. Suave. Cadenciosa.

La veo deambular por la casa en zapatillas. Contenta. Relajada. Feliz. Segura.

Yo no  es que viva mal, no me  malinterpreten . Vivo así . Con el corazón  latiendo a baja intensidad. ¡Si hasta el médico me ha dicho que estoy como un roble! y todo gracias a ella. Ella regula mi vida, y claro, regularse y llevar una vida ordenada e impecable es bueno para la salud.

¿ Cómo   voy a decirle que quiero sufrir voluntariamente algún tipo de enfermedad coronaria causada por alguna sorpresa o sobresalto? Se pondría a llorar y a lamentarse. Me llamaría ingrato y diría que cómo podía hacerle esto a ella. Ella! Que me ha dado lo mejor de su vida y se ha preocupado por mí?

Hace ya algunas semanas, que me he sorprendido a mi mismo pensando cómo hacer para irme sin lastimarla mientras bailamos. Un dos tres, Un dos tres…. Un…

            Así fue como se me ocurrió lo del viaje en solitario por causas laborales. Hasta ahora han sido los otros los que han salido. En parte yo no quería porque ella me lo impedía con sus horarios y costumbres estrictas que yo acataba resignado para seguir estando como un roble y latiendo despacio. Sin hacer ruido. Como hacen las personas sanas y ordenadas a las que no les pasan cosas extraordinarias.

            Mi profesión, es lo mejor de mi vida. Soy cartógrafo. A priori parece una actividad fuera de lo común. No sé. Supongo que es menos corriente que ser dependiente o dentista.

Pero lo cierto es que me paso el día entre planos, trabajando con escalas, trasladando meridianos y paralelos, calculando longitudes y latitudes. Podría decirles sin equivocarme, casi de memoria, donde se encuentra cualquier lugar del mundo. Pónganme a prueba.

 

Cuando era niño, mi sueño era ser ¨mapista¨ .Me encantaba pasar el dedo por el globo terráqueo que había en el despacho de mi padre y fijarme en el lugar en el que quedaba cuando paraba de girar. Así fue como me dediqué a esto. Mi deseo de conocer el mundo y sus secretos.

Lo cierto es que leo el mundo en sistema Braille, pero en lugar de percibir con las yemas de mis dedos letras, signos de puntuación, números o música, yo distingo perfectamente y con los ojos cerrados , el relieve de montañas, el cauce de los ríos, los cabos , los golfos, las ensenadas , los valles. Comprendo  el mundo en sistema Braille.

 

            De pronto me he puesto a pensar en lo diferente que sería además de leer así, poder sentir el frío del Himalaya en el rostro o el vaivén de una barcaza navegando por el Amazonas. Es por eso que me he ofrecido voluntario para ir a hacer unas mediciones por diferentes puntos del planeta.

            No sé muy bien como se lo tomará Monotonía. Esto será para ella lo peor que le pueda ocurrir porque no podrá controlar mis horarios de comida, de actividades, de pulsaciones.

Esta mañana antes de salir de casa, he cogido sus zapatillas de debajo de la cama,  las he metido en una bolsa y me las he traído al trabajo, y a media mañana he reunido valor para tirarlas a la papelera.

            No quiero parecer insensible y egoísta pero ahora mismo en mi mente, suena una melodía que por primera vez en mucho tiempo, no  es un Vals. Es una Bachata, esa tan bonita de .. ¨quisiera ser un pez para mojar mi nariz en tu pecera,  y mis pies se han puesto a bailar mientras mis yemas de ciego tamborilean sobre la madera de mi mesa de trabajo. Un  , dos tres. Un dos tres. .  Un….

 

 

 

 

 

 

           

           

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